La Campana de Hubbert

La Campana de Hubbert
¿ En qué punto estamos ?

Ésta es la cruda realidad:

Cénit de producción del uranio, en el año 1981.

Cénit de producción del petróleo convencional, en el año 2005, año cero de la Era Hacia el Colapso.

Cénit de producción de gas natural, estimado para 2020.

Cénit de producción de carbón, estimado para 2025.

Luego volveremos a la Edad Media, pero esta vez con 7. 000 millones de habitantes sobre la Tierra.

Ésta es la realidad, el resto pajas mentales tierraplanistas.












Curva energética de la Historia.
La realidad no entiende de corrección política, mayorías, cuotas, ni opiniones consensuadas. La realidad, es.

Hacia el colapso

sábado, 19 de septiembre de 2015

Como tenemos a dos incapaces al frente de España, al Borbón y a la Trotona de Pontevedra, las ratas están yendo demasiado lejos.




El anuncio del carnaval “fascista y paramilitar” de Solsona, en Cataluña, invita a “matar españoles” en un “ambiente festivo pacífico y familiar”. El anuncio ha tenido fuertes críticas en Twitter. La fiesta está declarada de “interés nacional” y presenta a los españoles como una “fuerza de ocupación”.
A la llegada del Rey del Carnaval, quien era entrevistado por la televisión local, al que acaban de dar una aparente paliza “dos del PP, unos de las fuerzas de ocupación y un banquero”, afirma que ese sí es un Rey, y no “el jubilado ese” ni Letizia ni Felipe VI.
Según el vídeo emitido, el carnaval continuó con la música característica de la serie el Equipo-A, mientras la voz dice: “En 1714 el último escuadrón del ejército catalán fue derrotado por las tropas borbónicas, pero no perdió la esperanza y comenzó la reconquista. Hoy, perseguido por el Gobierno español, un hombre lucha por la independencia de Cataluña, y no, no son Mas o Junqueras, es el Carnaval 2015″. Asimismo, cuando ven una bandera de España afirman que “eso no puede ser bueno”.
Pese a este lamentable espectáculo de incitación al odio contra todo lo español, hay independentistas que justifican estos “asesinatos” comparándolo con la muerte de los toros. No obstante, las críticas no se han hecho esperar: “Imaginad si alguien monta una fiesta en la que fusilan a separatistas”, afirma un usuario, que asegura que le quisieron “procesar” por llamarles “nazis
'Eres una españolita de mierda'
Durante año y medio, I., una niña de siete años, fue acosada por sus compañeros de clase en un colegio de Sabadell. Su único pecado fue llevar una bandera catalana en el cuaderno de lengua catalana y un escudo de España en el de lengua castellana. A partir de ahí empezó su calvario y tuvo que aguantar comentarios ofensivos de sus compañeros, como «tú no eres catalana, españolita de mierda».
«Tus padres son una mierda porque son españoles y si vuelves a hablar en castellano te tiro por la ventana», fue otro de los comentarios que tuvo que soportar la niña, en este caso delante de una profesora.
Con esta presión, no es de extrañar que la menor «sufriese taquicardias, fuese más de 10 veces al lavabo y no pudiera dormir sola por las noches», explica su padre, Antonio Hernández, quien indica que el problema sólo se solucionó cuando la cambiaron de colegio.
La niña, que sufrió este acoso a finales de 2012, «tuvo que ir a muchos especialistas: psicólogos, neurólogos, nefrólogos, digestólogos y cardiólogos», destaca el padre. Lamenta este hombre que el colegio no tomase ninguna medida para impedirlo e incluso que les dijeran que «no era para tanto». «Mi hija sufría insultos a diario, amenazas e incluso numerosas agresiones y me llegaron a decir que era un reflejo de la sociedad», destaca el padre de I., quien recuerda que el acoso no acabó ahí.
«Ya hace más de un año y medio que mis hijos abandonaron el centro. Pues esta primavera, mi hija se encontró por la calle a sus antiguos compañeros que la acosaban. No importó que estuvieran profesores delante», asegura Hernández.
La situación que sufrió esta familia de Sabadell podría ser el primer acoso de este tipo que termina en una denuncia en los juzgados, ya que los padres, asesorados por Convivencia Cívica Catalana, han puesto el caso de su hija en manos de sus abogados, que esperan los informes forenses. Hernández dice que no quiere un «centro de adoctrinamiento» para sus hijos, pero destaca que los menores no saben «si Cataluña es más grande que España, las comunidades autónomas o los ríos y montañas principales de España».
En los últimos años, coincidiendo con el auge del fenómeno soberanista, la crispación en las aulas se ha incrementado de tal forma que toda la presión ha recaído sobre los alumnos castellanohablantes y sus familias. Las peticiones de una escolarización del 25% en castellano y los ataques que han recibido los padres por ello son un buen ejemplo. El más reciente es el de una madre deBalaguer (Lérida) que ha cambiado a sus dos hijos de escuela por las presiones sufridas por sus vecinos tras reclamar el bilingüismo. Según denuncia, el centro «ha revelado los datos» de su familia y «ha vulnerado los derechos» de sus hijos.
Cambio de colegio
En el mismo caso está otra familia de Mataró, a la que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña permitió tener el 25% de clases en castellano, pero que se vio forzada a cambiar a los niños de colegio por la presión del centro y de los vecinos.
Padres y profesores indican que el proceso de difusión del ideario soberanista también está en las aulas. Una de las razones que motivó la entrada de Rafael Arenas a Societat Civil Catalana, entidad de la que es vocal, es que «el adoctrinamiento supera lo admisible», como pudo comprobar cuando su hija hacía 5º curso y le enseñó su libro de Medi, que engloba la materia de Historia. «En 60 páginas de la Historia de Cataluña, de la Prehistoria a la Baja Edad Media, no había ninguna referencia a España o Hispania, y eso que Tarraco fue provincia de Roma», comenta Arenas, quien asegura que esta forma de enseñar evita todo lo referente a España a propósito.
Arenas acudió a quejarse a la directora del centro e incluso le argumentó que en el libro había «errores de bulto», como retrasar 70 años las invasiones de los pueblos bárbaros. «La directora me dio la razón y acabaron el curso con fotocopias de otros libros que explicaban la Historia de Cataluña de otra forma», indica Arenas, quien asegura que «tienes que estar atento y quejarte, aunque luego debes encontrar gente razonable en el colegio». Por eso, lamenta que los padres deban «cargar con la tarea» de vigilar los contenidos, cuando debería ser trabajo de la Inspección de Educación.
Durante 15 años, Teresa Ginés fue maestra en varios centros de Tarragona. Desde su experiencia cree que «con la excusa de crear una nación se niegan a las familias derechos fundamentales, como reclamar una enseñanza bilingüe». Destaca que desde los centros se ha llegado a «presionar a las familias» que piden una educación en las dos lenguas y se les «hace sentir culpables», asegurando que su hijo estará discriminado. «Hay un proceso invisible» en la formación de los niños que «está muy estudiado», destaca Ginés, quien asegura que, por ejemplo, se empieza catalanizando los nombres de los niños cuando entran al colegio. Más adelante se usan los libros de texto, en los que «hay un desconocimiento de que Cataluña pertenece a España».
«Es muy subliminal, con los niños de familias que no son nacionalistas consiguen que interioricen que la identidad catalana es excluyente de la española, es soy catalán y no quiero ser español», asegura Ginés, que considera que este «objetivo oculto» del soberanismo «lleva consigo mucho odio». La maestra destaca que bajo «la apariencia de la defensa del catalán se busca un adoctrinamiento y que los niños asuman un conflicto lingüístico». Además, cree que la situación se «ha agravado mucho en los últimos años», porque entre el profesorado hay gente vinculada a las entidades soberanistas. «Cualquiera que reclame está condenado a sufrir odio y presión», asegura.
Carlos Silva, profesor de inglés en un instituto de l'Hospitalet de Llobregat, explica que los alumnos de Primaria son «la punta de lanza» del adoctrinamiento nacionalista. El profesor se ha encontrado con libros de texto en los que se omite el nombre de España en las ediciones que se hacen para Cataluña, diferenciándolas de las del resto del país. Silva explica que en su instituto han aumentado los alumnos que llevan simbología independentista, cuando hasta hace unos años no había en l'Hospitalet. Además, indica que uno de los momentos de más tensión fue durante las votaciones del pasado 9-N. «Fue un punto de inflexión», señala, porque «la dirección nos preguntó quién quería participar y se creó un clima entre nosotros de ver los que estaban o los que dejaban de estar».
Convivencia Cívica ha lanzado una campaña por el bilingüismo para este curso, por lo que difundirá información en los centros y asesorará a los padres que deseen una educación en catalán y castellano.






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